martes, 20 de octubre de 2009

¡OTRA VEZ! (“Corsi e ricorsi”, no lo permitamos)




Existe una teoría sobre el acontecer histórico que se remite a la recurrencia de la historia. En “Principios de ciencia nueva II” (1744), Giambattista Vico estableció el principio del “corsi e ricorsi” de la historia.

De acuerdo a Vico y sus seguidores, la historia se repite, no avanza en forma lineal, sino que lo hace en forma de espiral. Se reitera y vuelve a repetir situaciones aparentemente superadas, pero vistas desde otro ángulo.
Lo que implicaría que la historia lleva implícita en si misma su propia decadencia y que los seres humanos no aprendemos de las experiencias pasadas. Estamos, como Sísifo, condenados a repetir la historia una y otra vez.

La teoría de Vico, el “corsi e ricorsi” de la historia, ¿se aplicará en Argentina?

Parecen hechos aislados, puede que no lo sean. Se suceden con demasiada frecuencia para creer que son casuales y que no obedecen a una estrategia predeterminada.

Dicen que el que se quemó con leche, ve una vaca y llora. Es hora de llorar. Es tiempo no sólo de preocuparse`, sino de ocuparse. Nos activan tanto la memoria de los 70, que recordamos. Pero recordamos todo.

Todo, quiere decir, todo. Cómo empezó y quienes lo empezaron. Desde el 25/5/1973 quienes lo permitieron y alentaron desde el poder. Como se ideó y se financió desde la URSS vía Cuba.

Una repetida frase de los 70 esgrimida por la izquierda era: “la violencia de arriba engendra la violencia de abajo”. Cuando fueron gobierno con Cámpora, siguieron siendo violentos, y estaban arriba.

Y la violencia de los unos trajo la violencia de los otros. Los ciudadanos de a pie, la gente común, quedó en el medio. La violencia, siempre engendra violencia. Y no debe ser. Nunca.

Hoy, dejando de lado cortes de calles, puentes y avenidas, que conforman el paro nuestro de cada día, se suceden actos aparentemente aislados, contra determinados lugares muy emblemáticos como embajadas y fábricas, que se repiten con asiduidad. Eso es violencia.

Los más altos exponentes del gobierno nacional esgrimen un lenguaje agresivo, intolerante y belicoso hacia todo aquel que ose pensar distinto. Puro maniqueísmo donde los buenos son ellos y los malos irredentos son los otros. Eso es violencia.

La inseguridad extrema que arrasa vidas, viola, secuestra y roba, es casi justificada por jueces con una curiosa noción de justicia, que justifica al victimario y abandona a la víctima. Eso es violencia.

Los hechos cotidianos de toma de empresas, levantamiento de villas, enfrentamientos callejeros, piqueteros dueños de la calle, con palos y caras tapadas, parecen salidos de un manual de gimnasia revolucionaria. Eso es violencia.

Desde el 28/6/09, la voluntad popular, claramente expresada en contra del gobierno, es sistemáticamente violentada por el ejecutivo nacional a través del congreso que se deja presionar de muy diversas maneras. Todas ellas, imperdonables. Eso es violencia.

Es imposible comprender que la mayoría de los gobernadores le hayan negado al ejecutivo el cambio horario y no hayan abierto la boca en defensa de la coparticipación federal, minimizada en el presupuesto 2010, al 23,7% de la recaudación. Para el federalismo, eso es violencia.

A esto se le suman dos hechos puntuales de intolerancia y violencia explícita, que deberían constituir un llamado de alerta.

El 15/10/09, en Mendoza, en la sede de la Universidad de Cuyo, la embajadora de los EEUU, Vilma Socorro Martínez, fue invitada a disertar sobre “Las relaciones bilaterales” entre su país y el nuestro. No pudo hacerlo porque estudiantes y militantes de izquierda, se lo impidieron.¿Qué pasó con las relaciones bilaterales?

Al día siguiente, 16/10/09, el senador nacional por Jujuy y presidente de la UCR, Gerardo Morales, acompañado por Leandro Despouy y Alejandro Nieva de la Auditoría General de la Nación, y por el diputado UCR Miguel Giubergia, fueron brutalmente agredidos en la sede del Consejo Profesional de Ciencias Económicas en San Salvador de Jujuy.

Les arrojaron huevos, sillones, útiles de oficina y todo aquello que encontraron a mano. Rompieron vidrios. Los atacantes, denunciados por Morales como integrantes de organizaciones sociales que responden al gobierno nacional, destrozaron el frente del edificio.

El objetivo fue impedir que legisladores y auditores expusieran sobre las cuentas de la nación. El objetivo se consiguió. No pudieron hablar. Hasta acá, parecieran ser simples actos de intolerancia. También puede ser el comienzo de algo mayor.

Dicen que la Tupac Amaru, directamente acusada por Morales del ataque sufrido, cuenta con 70.000 afiliados, está presente en 17 provincias y la rama jujeña recibe del ministerio de desarrollo social, 25.000 planes, que maneja discrecionalmente Milagro Sala, personaje entrañable para Cristina Fernández, Alicia Kirchner y Evo Morales.

Dicen que Milagro Sala maneja buena parte de las nuevas cooperativas del Plan Argentina Trabaja (construcción de viviendas), y que su llegada a las comunidades indígenas es excelente, en particular a la coya, a la mapuche y a los reclamos de ambas.

Dicen que ella dice, “que antes que argentina es americana” y que “pretende que los blancos devuelvan todo lo que le robaron a los pueblos indígenas”. Esto no se dice, es información: cada vez que la presidente pasa por Jujuy, se encuentra con Milagro Sala. Pero Milagro le responde más a Evo Morales que a los Kirchner (www,informadorpublico.com).

Otro siglo, otros nombres, otros referentes, otra situación política, pero todo esto ya lo vivimos. Ya lo padecimos. Ya lo sufrimos. Y me refiero a todos, los de un lado y los del otro, a todos, víctimas y victimarios.

¡Otra vez, no! Los que habitamos Argentina no podemos permitir que el “corsi e recorsi” sea cierto. No podemos permitirnos que Gianbattista Vico tenga razón.

Atemos cabos, enhebremos hechos, hay un hilo conductor. Sepamos verlo y detenerlo a tiempo. En los 70 nos fue mal. A todos nos fue mal. La nación se desangró. Horrores y errores imperdonables.

Todavía lo estamos pagando. Todavía no hemos enterrado a nuestros muertos, ni los de un lado, ni los del otro. De no pararlo ahora, lo vamos a pagar otra vez, de un lado y del otro. ¡Basta!

Fuente: Notiar.com.ar

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