viernes, 19 de septiembre de 2008

Regocijarse con la desgracia ajena

La actitud cotidiana de la presidente Cristina Kirchner no deja de sorprenderme. Estimo que algo similar le ocurre a millones de argentinos.
Mientras el mundo asiste a una crisis financiera mundial, que puede golpear fuertemente la economía local, ella embiste contra los gurúes y celebra en privado, si bien en público dice que no hay que alegrarse por esta situación.
Sin embargo, son estos u otros pronosticadores los que desde hace tiempo vienen adelantando que en los meses de verano, por ejemplo, el país no podrá hacer frente a la demanda energética. Y, mal que le pese a la jefa de Estado, no se han equivocado.
Basta con recordar el último enero, por caso. Mientras los cortes de luz se repetían a diario, desde el gobierno se insistía en que había energía suficiente para cubrir la demanda. Recién, luego de unos 15 días, la propia presidente tuvo que reconocer la derrota.
Otro ejemplo lo constituye el Indec. La mandataria y sus fieles asesores pretenden que 40 millones de personas creamos que la inflación no sólo está controlada sino que ésta no supera un dígito. Claro, por un lado, la jefa de Estado hace años que no pisa un supermercado, y por otro, aquel funcionario que reconozca públicamente la mentira oficial, se queda de patitas en la calle y es condenado al peor de los ostracismos.
A esta altura de los acontecimientos, ya no hacen falta agoreros egresados de Harvard o de Chicago para advertir que la economía argentina va de mal en peor. Cualquier ama de casa es lo suficientemente inteligente para darse cuenta que mes a mes el dinero rinde menos. Ojalá que esta misma ama de casa piense bien antes de emitir su voto en las próximas elecciones.
Otros datos no menos importantes son la negación oficial de la indigencia, de la pobreza, del desempleo y de la precariedad de los puestos de trabajo que se crean.
La presión no se detiene y, como bien indican las leyes de la física, más temprano que tarde la olla reventará.

HERNÁN HAINES
EL ESPACIO DE HERNÁN HAINES (www.hernanhaines.blogspot.com)

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