viernes, 6 de marzo de 2009

LOS KIRCHNER CONTRA EL PUEBLO ARGENTINO... Y DEL MUNDO

por Alfredo R. Weinstabl
El título pareciera tal vez un poco exagerado. Pero en los hechos, lamentablemente, es lo que actualmente está sucediendo. Situación inédita y absolutamente insólita. Probablemente sin parangón en otros países del mundo.
El conflicto de los Kirchner con el campo desnuda y pone en total evidencia la idea que tiene la pareja real sobre el sentir y pensar de los ciudadanos argentinos.
Desprecio, subestimación y verdadera falta de respeto a la dignidad e inteligencia de los argentinos.
Nuestro país nació como un país agroganadero. El famoso “granero del mundo”. Y lo fue hasta un poco más de la mitad del siglo pasado. Pese a los avances en otro tipo de actividades en particular la industria, en esencia, sigue siendo agroganadero por las ventajas comparativas de su inmenso territorio y su clima con respecto a otros países del mundo.
Ahí radica fundamentalmente la fortaleza económica de la Argentina, particularmente en estos años y seguramente también en el futuro. La demanda de alimentos en el mundo es cada vez mayor y va de la mano del inmenso crecimiento demográfico
“El sector agroalimentario argentino ha tenido y tiene actualmente un peso preponderante en la economía de nuestro país. Es proveedor de alimentos a la vez que constituye una importante fuente de materias primas para el resto de la economía.
Su contribución en la generación de riqueza y de divisas es de relevante importancia, y no es menor su aporte en la generación de empleo. Es el octavo productor de alimentos del mundo y el quinto país exportador.
La comunidad agroalimentaria argentina es responsable del 54% de las exportaciones y representa el30% de la producción de bienes del país.
La cantidad de personas que son dueñas de su negocio en el sector agroalimentario duplica al promedio general de la economía y el número de trabajadores familiares es tres veces superior.” (ref.1)
Un porcentaje muy elevado de la fuerza laboral del país están relacionadas, de una u otra manera, directa o indirectamente, con las actividades del campo.
Esta sencilla y somera explicación es conocida por prácticamente todos los argentinos. Obviamente también lo sabe y muy bien, la pareja imperial.
Pero los Kirchner lo ven con una óptica diferente, no en función del bienestar general, sino funcional a sus deseos hegemónicos.
Ven en las actividades del campo, donde obtener los fondos que le son necesarios para seguir manteniéndose en el poder.
¿Cómo se mantienen los Kirchner en el poder? No por cierto por su liderazgo, ni democrático ni carismático, sino a través de un sistema de conducción coercitivo.
Este sistema consiste principalmente en la coacción física, la coacción económica y la coacción psíquica. Debemos reconocer que este gobierno no ha utilizado la coacción física. No porque no han querido, sino porque no han tenido los medios para ello. En cambio toda su gestión en particular en los últimos años se basó en las otras dos.
En posesión de los superpoderes votados por el Congreso Nacional, dispuso prácticamente en forma discrecional del presupuesto nacional.
Y mediante ello posibilitó la utilización de los medios económicos para presionar funcionarios, instituciones e inclusive a particulares, para disciplinar voluntades, comprar conciencias, sometiendo a los díscolos al ahogo económico para lograr vencer su oposición.
La restricción presupuestaria, la inequitativa participación de los recursos financieros, el retiro de subsidios, la apertura o cierre de las exportaciones e importaciones son las herramientas mayormente utilizadas.
Pero hoy, los fondos del Estado están exhaustos después de años de despilfarro y pésima administración cuando la situación económica era favorable. El enorme incremento de la deuda externa, sus próximos vencimientos, la elevadísima inflación (26 % el año pasado y 40 % estimada este año), el déficit fiscal real (0.6 %) y el enorme gasto público hacen que el gobierno esté ahogado financieramente.
Y el sistema coercitivo empleado por Kirchner ya no funciona. Todo su andamiaje de poder se está derrumbando estrepitosamente. Por ello el matrimonio imperial, ante la absoluta ausencia de crédito externo (producto de sus desaciertos) y su imperiosa necesidad de dinero, echa mano a todos los recursos disponibles en el país, empleando medidas absolutamente contrapuestas al sentido común, perjudicial para el país y generando cada vez más situaciones polémicas y conflictivas.
Durante la gestión de gobierno de este matrimonio, su estilo autoritario y personalista hizo que no hubo de los tradicionales factores de poder de un país, ni sector de la sociedad, con el cual no se haya enfrentado o confrontado.
Solo para mencionar algunos encontramos la Iglesia, los industriales, los bancos, los docentes, los sindicatos y gremios, los diplomáticos, los jubilados, las empresas de servicios, las empresas privatizadas, las FF. AA. , de Seguridad, las Policías, el periodismo y siguiendo así, la lista sería casi interminable.
Pero también ante su prepotencia cayeron los organismos de crédito internacionales y países que siempre fueron amigos tales como la hermana república del Uruguay, España (el país que más invirtió en la Argentina en la década pasada), Francia, Italia y los EE.UU entre muchos otros.
Y en todos estas confrontaciones perdura el rencor y resentimiento. Es difícil encontrar hoy alguien que apoye hoy a la pareja reinante. Obviamente descarto a todos aquellos que se benefician o lucran con su desgobierno, sus dádivas, favores y prebendas.
Y es así que ahora, (ya hace más de un año) que le toca el turno al campo. Es el último reducto en donde obtener recursos que permitan su continuidad en el poder, evitar su caída y las posteriores consecuencias que sin lugar a dudas deberán enfrentar.
El conflicto con el sector agropecuario no resiste ningún análisis racional. Un verdadero despropósito. Es claramente el último manotazo del individuo que se está ahogando.
Las triquiñuelas, las dilaciones, las falsas promesas, los engaños, la mala fe, el descaro, el proceder artero y la malicia del gobierno quedaron claramente en evidencia en las “negociaciones” durante este último año, ya definitivamente perdido.
El pueblo argentino está identificado con el campo. Quienes no lo están, también acompañan al campo para reprobar este estilo de gobierno, la mentira y la corrupción.
No queremos más al titiritero y a su principal marioneta. Tampoco queremos la legión de títeres de menor cuantía, pero de enorme responsabilidad, en este desmoronamiento institucional.
Mientras el conflicto siga así, la Argentina pierde cifras siderales por el no aprovechamiento de nuestras ventajas comparativas y aumenta nuestra miseria y el ya alicaído prestigio ante el mundo.
Definitivamente los Kirchner están contra el pueblo argentino...y del mundo.
NOTAS: (1) AGROALIMENTOS ARGENTINOS. Trabajo de Compilación y Análisis de Información realizado por el Área de Economía de AACREA – Julio 2003.
Fuente: Tábano informa

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