lunes, 14 de julio de 2008

El perfil de la locura

Siempre ha intrigado un modismo muy nuestro, que se utiliza para referir ciertas actitudes generalmente estrafalarias o dañinas. En realidad describiendo con breve elocuencia una afección transitoria o pasajera: “está más loco que una cabra”. Variante pareja, aunque algo más severa, de “más loca que un plumero”.
Con perdón del arisco rumiante, en verdad hay cosas que le han dado mala fama a la cabra. Por ejemplo casual, en Cuba y Venezuela evoca dados falsos en el juego, trampas usurarias. Algo muy malo. Pero resulta peor que todo ello cuando se agranda y afea, dejando las simpáticas cabriolas del monte para caer en las cabronadas. Actitudes más estables y malignas que reflejan perversidad. Humanamente traducidas –siempre en terreno ingrato- con acciones infames que el cabrón se permite contra la honra. De ahí aquel terrible apóstrofe en la pluma de Quevedo: “¡Llega y te tornaré a matar, infame que no puedes ser un hombre de bien; llega, cabrón…!”.
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1 comentario:

Fortinera dijo...

A él le "chifla el cerebro" (si lo tiene) y a la K le "chifla el moño". Ineptos, corruptos, mentirosos, mersas de cuarta, envidiosos de los logros ajenos, etc.... Un askko.