lunes, 23 de junio de 2008

Crispación argentina

Los oscuros modos políticos de los Kirchner agravan su dilatado pulso con los agricultores.

La presidenta Fernández no sólo no practica el diálogo político que prometió en campaña electoral. Al amparo de la debilidad institucional argentina se enroca en posiciones altaneras y recurre a los más impresentables tics autoritarios del peronismo para contrarrestar el creciente malestar en la calle, ilustrado a comienzos de semana con una multitudinaria cacerolada popular. De este conocido repertorio del justicialismo, que ahora preside su marido, el ex jefe del Estado Néstor Kirchner, forman parte desde las recurrentes exhibiciones de fuerza en la plaza de Mayo hasta la burda manipulación que pretende que tras la sostenida y en ocasiones inadmisible protesta agropecuaria anida un golpe de Estado en ciernes. En una vitriólica y excepcional rueda de prensa, Kirchner se ha despachado contra periódicos, periodistas e instituciones económicas internacionales, un tótum revolútum culpable según él de favorecer la desestabilización argentina. Es el mensaje del miedo.
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Fuente: ELPAÍS.com

1 comentario:

Mujer dijo...

From: María Isabel de Gracia

Compañeras/os, amigos/as: no me gustan las cacerolas, yo no salí a cacerolear, y voy a bancar a Cristina como presidenta, aunque no la voté, y no soy peronista, más bien todo lo contrario.
Hasta ahora no se ha tomado en serio (por supuesto que los medios no iban a hacerlo y mucha gente piensa con la cabeza de Mirtha Legrand) que el cuestionamiento que recibe se debe en gran medida al hecho de ser mujer.
¿No habíamos dicho que la cuestión de género debía estar presente y atravesar todos los análisis?
Por qué no se la ha puesto (no la hemos puesto) en primer plano si de un lado está la primera mujer elegida presidenta en nuestro país,y del otro uno de los grupos (el mal llamdo 'campo') más arraigados en las tradiciones descalificantes de la mujer (de hecho no se han visto caras femeninas al frente de sus organizaciones, y las mujeres de campo -las que viven en el campo o en los pueblos rurales- son una de las más sufridas, perjudicasy
sometidas a los dictados masculinos).
¿Vamos a pasar por alto el
ingrediente de sexismo que impregan toda la escena? ¿que en definitiva y básicamente se trata de la resistencia de una mujer confrontada a unasociedad
de hombres? ¿nos estamos reservando para hacer un análisis ex post facto?
Por supuesto que hay otras razones, políticas, sociales, económicas, institucionales, ideológicas, para ponerse de un lado o de otro (y yo me
siento más cerca de ella que de los golpistas).
Pero la cuestión de género es la
específica, la que distingue este conflicto de otros.
Esta es la mujer que -nos guste o no- nos han puesto las circunstancias para defender la
posibilidad y el derecho de las mujeres a dirigir, gobernar, ocupar cargos públicos, dictar normas, y tomar decisiones que sean respetas por hombres
y por mujeres.
Cuando la llaman yegua, títere, malcogida, cuando cuestionan su tono de voz, su vestido, su forma de levantar el dedo, cuando hablan de capricho o de soberbia para calificar actitudes que en un
hombre describirían como firmeza, convicción, autoridad, o hasta valentía y coraje para defender las instituciones (sin apelar a la represión!), cuando ponen bajo la lupa y critican todos y cada uno de sus actos, ¿todo esto no nos resuena como parte de algo que ya conocemos y que va mucho más allá
del chiste grosero o de la bronca del momento?
Es una forma de ver y tratar a las mujeres, a ella y a cualquiera.
¿Qué estamos esperando para manifestarnos? ¿que aparezca un hada buena, limpia y pura que pueda ser defendida y apoyada sin riesgo a equivocarnos?
Esta es la mujer real que hoy nos convoca.
Yo sigo defendiendo la posibilidad
real de que podamos vivir en un pais respetuoso de la libertad y los derechosde las mujeres. Por eso, aquí y ahora, y cada vez que la cuestionen como mujer,yo la banco a Cristina.
Palabras más o menos, peor o mejor dichas, esto es lo que pienso. Si lo compartís, acompañame, reenvialo
Saludos afectuosos,
Isabel