lunes, 5 de mayo de 2008

Los K, un matrimonio en problemas. O, "rumbo al horno", que le dicen

Nestor Carlos Kirchner, desde sus tiempos de mandamás santacruceño, ha sido coherente y fiel a un estilo de gobierno. Manejos cerrados de las decisiones entre pocas personas. Una sola que marca la determinación final. Nula tolerancia a críticas y discrepancias. Guerra de exterminación a quien ose enfrentarlo.NK concibe el poder como Luis XIV: le importan un comino las instituciones, las personas y el resto de los poderes. Negocia únicamente cuando percibe que su ocasional rival está exhausto. Su lógica es la de amigo/enemigo. Y para estos últimos, ni justicia.Lo anterior es crucial tenerlo en claro para desbrozar el escenario de los próximos meses. También hay que subrayar que su esposa es una presidente meramente formal. CFK hoy muestra su verdadero rostro: una tilinga que exhibe un discurso repleto de sofismas y que revela, finalmente, que su bagaje intelectual no está lejos de las niñas que "bailan por un sueño".
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