jueves, 6 de noviembre de 2008

Olor a 2001

Por Roberto Cachanosky
Mientras el gobierno utiliza una tecnología tipo KGB para intentar contener la suba del dólar, la fuerte suba de las tasas de interés pasivas, es decir, la que se le paga a los depositantes por un plazo fijo, refleja una realidad que, con métodos muy primitivos, el secretario Moreno pretende esconder: el miedo que tiene la gente ante los reiterados avances sobre los derechos de propiedad que ejerce el gobierno. En vez de mandar a inspectores a los bancos y casas de cambios para asustar a quienes desean poner sus ahorros fuera del alcance de un Estado depredador, lo que debería preguntare el gobierno es: ¿por qué la gente vende pesos y compra dólares para meterlos en una caja de seguridad? ¿Qué es lo que genera tanta desconfianza en la población? Si se formularan esta pregunta y se contestaran con honestidad, descubrirían que la gente ha recibido un claro mensaje de los Kirchner a través de sus medidas, discurso y comportamiento. El mensaje que le enviaron a la población es: estoy dispuesto a violar todos los derechos de propiedad que sean necesarios con tal de mantener la caja que necesito para no perder el poder. Por lo tanto, aquí no hay ningún misterio o conspiración, lo que hay es una fuerte y creciente desconfianza hacia un gobierno que, además de perder la confianza de la gente en su gestión, ha metido a la Argentina una situación económica que, por momentos, tiene olor a 2001.
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Fuente: La Nación

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